Tan cerca y tan lejos de los demás, tan cerca y tan lejos del Buda
Estamos tan cerca y tan lejos de nuestros hijos, de nuestra, esposa, de nuestros vecinos, de nuestros compañeros, de nuestro prójimo, del transeúnte con quien nos cruzamos en la calle.
Estar cerca es estar pendientes de sus tristezas, alegrías, necesidades, expectativas, progresos, dificultades; es ser una mano tendida para ayudar, un hombro presto a colaborar, un apoyo sincero y afectuoso, es incluirlos con cariño y perseverancia en nuestras oraciones.
Estar lejos es estar ausentes de sus dificultades, de sus alegrías, tristezas, éxitos, necesidades, angustias.
Estar lejos del corazón del buda es no poder oír su santa voz, es no llevar a todos los seres humanos en nuestro corazón, es no sentir el dolor y sufrimiento de los demás, es levantarse todas las mañanas con planes en donde no esta presente el progreso y felicidad de los demás, es estar lejos del corazón de todos los seres humanos, de nuestros hijos, esposa, vecinos, prójimo, necesitados. Es no ser alegría y beneficio para los demás.
Estar lejos del corazón del buda es no tener activas y palpitando las virtudes como brillantes estrellas en el firmamento de nuestro universo interior.
“La verdadera felicidad esta viva cuando empiezas a amar a los demás”. Lama Z. R.
Buda se acerca a nosotros y se activa cuando empezamos a amar a los demás.
Con cada paso que damos para acercarnos a nuestro Buda interior la humanidad se beneficia.
Buda es felicidad que damos a los demás, es felicidad que construimos dentro de nosotros como consecuencia de haberla construido y dado a los demás.
Debemos ser altísimamente sensibles con lo que ocurre a los demás.
Debemos trabajar por todas las personas de nuestro entorno y más allá de él.
El precioso Dharma o enseñanza espiritual nos enseña que para construir felicidad dentro de nosotros mismos debemos construir felicidad en los demás.
Que tan cerca o tan lejos estamos de los demás es un relejo de que tan cerca o tan lejos estamos de nuestro Buda interior.